Acuñada por primera vez en 1996 por Susan Walzer, la carga mental es aquella que se deriva de la gestión, organización, coordinación y planificación de las tareas domésticas y de cuidados, asociadas históricamente a roles asumidos por las mujeres. Estas actividades dan lugar a un elevado nivel de demandas cognitivas, que puede tener repercusiones negativas sobre la salud mental de las personas.
Son las condiciones que deben darse para atender de manera equilibrada las necesidades de las personas en sus distintos ámbitos (personal, familiar, social y laboral). Para poder conciliar se necesita una distribución y usos del tiempo equilibrado entre mujeres y hombres y en el seno de los hogares.
Hace referencia al compromiso compartido entre hombres y mujeres, administraciones públicas, empresas y agentes sociales para asumir y valorar de forma equitativa y equilibrada lo reproductivo y lo productivo, lo doméstico y lo público, el cuidado y el sustento de la sociedad.